
Es muy común que en nuestra práctica médica nos encontremos con esta disyuntiva por parte de nuestros pacientes, al plantearles el tipo de régimen alimenticio que les vamos a recomendar, ya que la basamos en un equilibrio de nutrientes que van encaminados en generar en ellos un cierto grado de cetosis, esto desde luego, para favorecer la utilización de su propia grasa como fuente principal de energía y por ende se vea traducido en una pérdida de peso significativa a expensas de masa grasa.
Confundir CETOSIS con CETOACIDOSIS DIABÉTICA es una de esas interpretaciones típicamente erróneas, donde somos cuestionados por nuestros pacientes, diciéndonos que el consumo elevado de proteínas les pudiera generar algún daño y por ello mismo les ocasiona incertidumbre y cierto temor a apegarse a la dieta.
Entonces, ¿Qué son cada una de ellas?
CETOSIS DIETÉTICA BENIGNA
Respuesta del organismo privado de la energía aportada por los carbohidratos.
NO es un signo de enfermedad, NO representa una amenaza, NO es una anormalidad, NI representa peligro, es una forma de supervivencia, un estado transitorio de compensación al cual el organismo recurre para obtener energía.
La deficiencia dietética de carbohidratos frena la producción de insulina. La declinación de ambas: glucosa primero, insulina después produce cetosis.
La cetosis mantiene los niveles de glucosa normales.
CETOACIDOSIS DIABÉTICA
Complicación de la Diabetes Mellitus tipo I descompensada impuesta por la carencia exclusiva de insulina.
Es un estado de emergencia, una complicación grave que culmina con el estado de coma, que lleva a la muerte cuando la insulina no es restituida de forma oportuna.
La deficiencia absoluta de insulina es la agresión inicial. La ausencia de insulina no permite que la glucosa penetre en la célula, se acumula en la sangre (hiperglucemia), en consecuencia, a medida que la glucemia se eleva, la célula “hambrienta” de glucosa induce lipólisis y cetoacidosis.
Existen niveles elevados de glucosa.
